Terrorismo y manipulación. Parte I

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Por Ramón Bernal Godoy

Motivado por los lamentables sucesos de Londres, donde un ciudadano británico de 52 años, se abalanzó, a bordo de un vehículo todoterreno contra la multitud que caminaba por el puente de Westminster y luego apuñaló a un policía que custodiaba el Parlamento británico, dejando cuatro muertos y una trentena de heridos, me animo a reflexionar sobre un par de cuestiones no relacionadas no con este terrible flagelo en sí, sino con el circo montado a su alrededor.

La sociedad, que no es otra cosa que nosotros mismos, seres humanos con distintas ideologías, religiones, experiencias y entornos, reacciona -una vez más- hacia donde la llevan los medios de prensa y los reportajes estilo hollywoodense que sin esconder su intención mediática se montan inmediatamente acontece un hecho terrorista. Sucede tan rápido que es difícil imaginar que esos medios consulten a los familiares de las víctimas para conocer si están de acuerdo en mostrar las horripilantes escenas donde sus seres queridos perdieron la vida o si se reúnen previamente para diseñar  una estrategia justa de comunicación. Es un show, un miserable show que a quien más gusta y agrada es a los que desde sus madrigueras orientan, apoyan o fomentan estos criminales actos. La prensa y la televisión hacen posible el segundo objetivo de los terroristas, pues garantizan de modo inmediato y por un exagerado período de tiempo el impacto mediático que ellos buscaban, sensacionalismo, amplificación del miedo e inseguridad.

Informar desde un enfoque periodístico es una actividad profesional, que en términos generales consiste en el tratamiento y análisis de la información, cual debe subordinarse al interés colectivo, al desarrollo y bienestar de los que vivimos en este diminuto planeta, no a los que ven en cada hecho una oportunidad de enriquecer bolsillos y carteras. Se puede y debe informar, lo necesario, lo justo y acto seguido dar tratamiento al fenómeno, aportar conocimiento, análisis, no cotilleo. Se debe abarcar la realidad de todos por igual, victimas son victimas y no puede haber discriminación alguna, no es justo solo llamar a la solidaridad en los casos que mediáticamente coviene.

¿Por qué la prensa y los medios de comunicación solo se “activan” cuando el impacto mediático está garantizado? ¿Está el mundo consciente de lo que sufren otras naciones, otras familias, otros civiles a consecuencia de actos del mismo carácter? ¿Solo interesan las víctimas de las grandes capitales? ¿La solidaridad es según la bandera? ¿Doble rasero? Triste realidad, veamos.

Me limitaré a tomar como referencia el mes de diciembre 2016. Solo en esos 30 días, en Egipto un atentado contra una catedral Copta de El Cairo dejó al menos 23 muertos y 49 heridos, en Turquía un doble atentado dejó al menos 41 muertos y 155 heridos frente al estadio del Besiktas de Estambul, en Yemen un atentado suicida en un cuartel militar en la ciudad de Adén dejó al menos 49 muertos y 60 heridos mientras estaban esperando cobrar sus salarios, en Somalia un atentado con coche bomba dejó al menos 20 muertos en el puerto de Mogadiscio, en Jordania un tiroteo contra 4 terroristas dejó al menos 14 muertos y 34 heridos, mientras que nuevamente en Egipto un atentado con bomba dejó al menos 6 policías muertos y otros 7 heridos en un puesto de control de El Cairo.

¿Escuchó hablar UD sobre esas 153 vidas arrebatadas o las más de 571 personas heridas, o sobre sus hijos, esposas, madres o familiares? Estoy casi seguro que NO, sin embargo, quizás UD recuerde que en Berlín, Alemania, un camión arrolló un mercado navideño, es cierto, ocurrió el día 20 de dicho mes y dejó 12 muertos y 48 heridos, fue un acto terrorista.

Todos recordamos los atentados en París de noviembre de 2015, donde  atacantes suicidas cobraron la vida de un total de 137 personas y otras 415 resultaron heridas, fue un hecho atroz y el mundo y los medios se movilizaron en solidaridad, sin embargo, solo en Rusia se recuerdan las 224 victimas de otro acto terrorista ocurrido solo 15 días antes, el derribo del Airbus 321 sobre la península del Sinaí.

Y así podría extenderme en cientos de ejemplos, cuestión que causa dolor porque nos demuestra que incluso ante las peores situaciones, estamos siendo movidos como marionetas detrás de lo que quieren hacernos creer, controlan nuestras emociones, controlan nuestra sensibilidad, nuestro humanismo y hasta nuestra solidaridad, controlan la verdad porque tienen el poder, tienen el poder de la información, la misma información que esconden para que no veamos los verdaderos culpables del estado de inseguridad y violencia en que han obligado vivir a la especie humana, la misma información que han tergiversado para que poblaciones enteras apoyen invasiones y actos terroristas como los acontecidos en Iraq y Libia, la misma información que ocultan para que no veamos con claridad quienes armaron, quienes financiaron y quienes crearon el clima ideal para que estos despiadados asesinos anden por el mundo mutilando personas civiles.

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