Cuba “cae o se cae” frente a Japón en el Clásico Mundial de Béisbol.

Por Ramón Bernal Godoy.

 Aunque no soy un especialista deportivo, me atrevo como todo cubano a opinar sobre la actuación de Cuba en este interesante IV Clásico Mundial, aunque solo lo haré a modo de Highlights y sobre el partido recién culminado hoy 14 de marzo frente a Japón.

¿Que hizo Cuba para ganar frente a Japón?

La idea de mover a Gracial a segunda base y subirlo al quinto turno fue lo mejor desde el punto de vista estratégico de la dirección del elenco. También la inclusión del joven Víctor Mesa en detrimento de Céspedes trajo beneficios. Luego el hecho de que Frank Camilo se haya lesionado le permitió al mando cubano reconocer que Alarcón no puede presenciar los toros desde la barrera, al menos no en este equipo.

Hicimos mucho también desde el punto de vista de garra, de bateo, con un Despaigne firme y un Gracial inspirado, eso fue lo que más hicimos.

¿Que hizo Cuba para perder frente a Japón?

Para conocedores -y no tanto- va quedando el asombro del empecinamiento del DT Carlos Martí de traer al demostradamente ineficiente zurdo Yoannis Yera. Lo emplea como primer relevo además de que luego de verlo descontrolado y débil (como en todas sus presentaciones e incluso en los play off a nivel nacional) le permite en uno y otro juego abrir nuevas entradas. Tenía Martí a corajudos como Molinelo, Yonder o Yosvany, ninguno “al seguro” (no tenemos) pero todos más valientes y con más probabilidades de sacar out que el matancero. La dirección del equipo igual se equivocó al designar a Cepeda como 3B, todos sabíamos antes de viajar a Asia que Cepeda sería un excelente emergente, pero hasta ahí, el hecho provocó que en la práctica Despaigne actuara como 1B en lugar de 4B, Cepeda se fue de 4-0 y tres veces aportó el último out del inning. (Solo tiene un solo hit en todo el evento).

Tampoco se ve acertado el haberle pitcheado tres veces con empate en circulación y la primera desocupada al mayor slugger de esa selección, el Omar Linares, el Kindelán, el David Ortiz de Japón, Tsutsugoh… el resultado: 3 hits, tres carreras impulsadas.

Y obviamente la nota triste desde el punto de vista humano fue el error de William Saavedra, demasiado confiado a la hora cero. Un octavo inning con dos outs y bases limpias, con un Lahera dominante y animado se convirtió en un reverbero de tres carreras, ahí terminó el sueño.

¿Y entonces?

Vale decir como los mexicanos en el futbol… “jugamos como nunca, perdimos como siempre”. Sin embargo se demostró que Japón no es invencible y que se le debió pelear aquel primer juego, se demostró que si movemos (movíamos) mejor lo poquito que tenemos podemos llegar lejos. En el año 2013 Cuba ganó a ese Japón y este año se pudo repetir la hazaña, igual debimos rendir mejor contra Israel porque aunque es  real que somos inferiores en casi todo, nos damos el lujo de empecinarnos en determinados nombres como Benitez, Céspedes, Cepeda, José Angel García y Yera, que tanto en la gira como en el evento demuestran que no están bien y que no se recuperarán por arte de magia, ello hace que las posibilidades se limiten…

En mi modesta opinión usted debe “morir” en el montículo con los que demuestran constancia y coraje: Baños, Blanco, Vladimir, Molinelo, Torres, Yonder y Lahera… No más Yera. Yera ya ha perdido tres partidos (aunque le anoten 2) en este Clásico… ¿hasta cuándo? Es “wild pitch” o “caramelo”, ese es su menú!

Lo más positivo-

La combatividad y el bateo. El rendimiento de Gracial, Despaigne y Alarcón. Los oportunos hits de Alarcón y Victor Mesa Jr, el trabajo de Vladimir Baños, porque no?… y los cambios en la alineación excepto el de Cepeda.

Lo más negativo-

El reiterado uso de Yoannis Yera como supuesto relevo, el error de William Saavedra en el cierre del octavo capítulo, el bajón de Roel Santos y el mal momento de Cepeda. El nulo aporte ofensivo de Jefferson Delgado. El lanzarle tres veces al ídolo japonés con la primera desocupada. Y las pocas condiciones defensivas de Despaigne (A Cuba le anotan con bola en mano cuando la conexión es la pradera derecha, tampoco cubre terreno alguno).

Así lo veo, y usted?

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